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Peso económico del Sur Global: Una oportunidad para el crecimiento conjunto
julio 20, 2026
L a inteligencia artificial (IA) ya no es un asunto técnico reservado a laboratorios. Es el terreno en que se juega el futuro del poder económico y político mundial. Así lo planteó el Dr. Andersson Argothy en su participación en un encuentro académico la Maestría en Economía y Gestión Estratégica de MiPYMES de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), espacio que permitió mirar la IA desde el Sur Global y entender cómo este fenómeno redefine la innovación, la soberanía y la geopolítica.
El Sur Global en la encrucijada
Los países en desarrollo aparecen atrapados en una dinámica desigual: proveedores de datos y consumidores de algoritmos entrenados en otros espacios.
Esta condición los expone a un nuevo colonialismo tecnológico, donde la soberanía digital se ve comprometida y la dependencia frente a corporaciones y Estados externos se vuelve estructural.
La pregunta es si el Sur Global seguirá siendo un receptor pasivo o si logrará construir capacidades propias para disputar espacios de innovación.
Ante esto, hay dos caminos y un mismo pulso
El modelo estadounidense se caracteriza por un ecosistema cerrado y elitista, con fuerte protección de propiedad intelectual y dominio absoluto en el diseño de microchips y arquitecturas fundacionales como los grandes modelos de lenguaje (LLMs) y la inteligencia artificial general (AGI).
La privacidad y los datos se regulan por el mercado, con leyes fragmentadas y presión social. El objetivo es claro: mantener la supremacía en la infraestructura crítica y en las tecnologías de
El objetivo es mantener la supremacía en la infraestructura crítica y en las tecnologías de frontera, con lo que asegura que el capital privado siga siendo el motor de la innovación.
El enfoque chino es radicalmente distinto.
La IA se concibe como un activo estratégico nacional, impulsado por la sinergia entre Estado y los “campeones nacionales”, como llaman a las empresas que actúan como brazos tecnológicos del Estado, con acceso a datos, financiamiento y proyectos de despliegue masivo.
La abundancia de datos, subordinados a la seguridad estatal, otorga una ventaja masiva en el entrenamiento de modelos.
Su estrategia apunta al despliegue físico inmediato: smart cities, manufactura avanzada, vigilancia ciudadana y servicios aplicados rápidos. Con inversión masiva, liderazgo en patentes y producción académica, China proyecta reconfigurar el mapa del poder global.
Mientras Estados Unidos concentra su esfuerzo en mantener el dominio de la infraestructura y las arquitecturas de frontera, China apuesta por la expansión práctica y el control del terreno físico.
Uno protege su supremacía tecnológica desde la cima de la pirámide; el otro construye poder desde la base, con despliegue masivo y presencia tangible.
En medio de esta disputa, el Sur Global enfrenta el dilema de ser espectador o protagonista, de aceptar la dependencia o apostar por la soberanía tecnológica.


